Mientras el vigilante estaba ocupado en cortar la sandía y la puerta de la celda también estaba abierta, pasó uno de los agentes de la SAVAK. Al ver esta escena se enojó mucho, llamó al vigilante y comenzó a reprocharlo, y a explicarle qué peligros tiene una conducta así. Después, dijo al vigilante: Quítale los anteojos. Es prohibido usar anteojos en la prisión. El vigilante tomó mis anteojos y cerró la puerta.

